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1997 Mi
tía y sus cosas Ardites
y Visajes se lanza a la arena teatral. El público, con sus sonrisas, con
sus aplausos y con su fidelidad convence a aquellos benditos "locos"
que hay que seguir. La obra " Mi tía y sus cosas". Disparatada,
destartalada, con personajes delirantes: una criada poco creyente, una rusa que
cantaba "Orchichornia", un ángel chuleta, una vendedora de loterías,
una imagen milagrosa y una viuda de un caído por la Patria. Vamos, la juerga
padre. El Musical recoge en sus paredes los primeros aplausos a una compañía
de teatro local después de decenas de años de "sequía".
Practicamente desde los Quinín, desde los Secretarios, desde la Tía
Chelvana, no había vuelto a haber teatro en Tuéjar. Los nombres
de los actores sólo tienen imágen para los habitantes de Tuéjar
y algunos pocos más de la contornada: Pili, Juan, Pilar, Encarna, Bea,
Nati... | | | | |
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1998 Las
mujeres los prefieren pachuchos Ardites
y Visajes, tras sopesar el esfuerzo de una puesta en escena y la satisfacción
por la respuesta de la gente, se decide por una nueva obra para el 98 " Las
mujeres los prefieren pachuchos"Cuenta la historia de unas esposas un tanto
peculiares que preferían ver a sus maridos pachuchos, tirando a fatal,
antes que de jarana y noche loca. También tenían gran importancia
en esta obra un veneno para las Mantis Religiosas y un esqueleto transeúnte.
De los actores fundadores hay algunos que por razones familiares o laborales cambian
de residencia. En cambio se incorporan a la compañía otros como
Migueles, Elena y El Rullo. La gente termina por llevar puesto el " Dodotis"
de casa porque la risa alcanzaba el 10 de la escala sísmica. | .jpg) | |
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1999 Mi
hermano y yo La
obra registró el aplauso primero nada más abrir el telón
y es que ese decorado quedó de dulce. A los consagrados actores de la compañía
se les une Carlos que debuta haciendo de criado de un cascarrabias don Aquiles,
interpretado magistralmente por Juan y, junto a los mencionados, Bea, Pili, Pilar,
Encarna, Rullo y Miguel. La obra terminaba con el grito desesperado de "
...¡Me van a oír las nubes...! que puso la piel de gallina hasta
a los más impermeables corazones. | |
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